Antes de ser famoso, Bill Hader perdió su trabajo en un cine por vengarse de unas clientas groseras. Les reveló el final de Titanic

Por Andrea Araya Moya
31 July, 2026

Tempe, Arizona, 1997. Bill Hader todavía no era nadie en Hollywood, solo un acomodador con el pelo largo que revisaba entradas en un cine cualquiera. 🎬

Un grupo de chicas de una hermandad universitaria le bloqueó la entrada y empezó a burlarse de su look, comparándolo con Charles Manson. Hader aguantó lo que pudo. Después les rompió los tickets, las dejó entrar a ver Titanic y les soltó, sin anestesia: el barco se hunde y Jack muere congelado.

Su jefe, cuentan, se rió del asunto. Pero las clientas presentaron una queja formal y el cine no dudó: lo despidieron ese mismo día. Años después, esa misma actitud sin filtro lo llevaría a Saturday Night Live y al estrellato. 😅

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