Un sobre, unas manos pequeñas y el momento exacto en que todo explota.

El niño llevaba quizás días, semanas, buscando esa lámina entre cientos de otras. La de Cristiano Ronaldo, una de las figuras más codiciadas del álbum oficial del Mundial 2026, esa que parece siempre aparecer en el sobre equivocado. Pero esta vez no. En el segundo que sus ojos la reconocieron, no hubo forma de disimular: gritos, saltos, la felicidad más pura saliendo sin filtro, como si ese pedacito de papel valiera un gol en una final.
Hay algo en esas reacciones infantiles que te recuerda por qué el fútbol mueve al mundo. No por los millones, ni los títulos, sino por esto: un niño que enloquece de alegría con algo tan simple como una lámina.
