En Concórdia, Brasil, un muro se vino abajo la noche del 29 de julio en medio de una tormenta que obligó a evacuar a toda la familia. Nadie sabía dónde había quedado el perro. La casa quedó a oscuras, el barrio en silencio, y la dueña se fue temiendo lo peor.
Al día siguiente, vecinos que ni siquiera conocían al animal escucharon algo entre la tierra y las tejas caídas: un ladrido débil pero constante, que no se rendía.

Avisaron a los Bomberos Voluntarios de Concórdia, que junto a la Defensa Civil empezaron a remover escombro por escombro, con cuidado de no lastimarlo. Casi 20 horas después de haber quedado atrapado, Duque salió con vida.
Lo llevaron directo a revisión veterinaria y, según contó su dueña, aunque quedó asustado, está recuperándose bien.
Sobrevivió gracias a algo tan simple como no dejar de pedir ayuda, y a que alguien, del otro lado del muro caído, decidió escuchar.
