Mira bien esa corteza. ¿La ves?

El búho lapón, también llamado gran búho gris, tiene un plumaje que combina grises, marrones y blancos hasta copiar a la perfección las texturas de pinos y abetos. Cuando presiente peligro, estira el cuerpo y entrecierra los ojos para borrar su silueta redonda. Su tamaño engaña: es uno de los búhos más largos del planeta, pero bajo tanta pluma esponjosa esconde un cuerpo pequeño y liviano.

Su disco facial funciona como una antena parabólica capaz de detectar una presa moviéndose bajo 30 centímetros de nieve, y las plumas de sus alas absorben el sonido para que cace en absoluto silencio. El fotógrafo Alan Murphy logró capturarlo justo antes de que el bosque volviera a tragárselo.

