
Esther Ogunmabo tiene 101 años y vendía marihuana en sobres pequeños.
La detuvieron el 15 de agosto en Ilisan, en el estado de Ogun, al suroeste de Nigeria, con 90 gramos de una variedad conocida como skunk. Según la Agencia Nacional Antidrogas (NDLEA), la bisabuela empezó a moverla después de que un incendio arrasara con su tienda de abarrotes, el negocio que la había sostenido toda la vida. Su hija, que vive en Lagos, le hacía llegar la droga cada cuatro días y también terminó detenida.
Mohamed Buba Marwa, director de la NDLEA, decidió algo que pocos esperaban: liberarla bajo fianza y ofrecerle apoyo psicológico en lugar de procesarla como a cualquier otro detenido. A los 101 años, Esther no irá a prisión — pero su historia ya recorre el mundo. 🌿
