Un impactante rescate ocurrido el 6 de mayo en la provincia de Gansu, en el noroeste de China, mantuvo a todos con el corazón en la mano cuando un niño de tres años quedó atrapado en el exterior de un tercer piso. El pequeño, que vestía solo un pañal, se encontraba aferrado con ambas manos a un cable en una estrecha cornisa a unos 10 metros de altura. Las dramáticas imágenes muestran el terror del momento, dejando en evidencia que un movimiento en falso podría haber terminado en un desenlace fatal.

Ante los desesperados llantos del niño que alertaron a los testigos, los vecinos inicialmente intentaron usar una escalera que resultó demasiado corta para alcanzarlo. Tras una llamada de emergencia a las 6:40 am, un oficial de policía llegó al lugar y, junto a un ciudadano identificado como el comerciante Wang Duohong, ejecutaron la verdadera hazaña desde el techo del edificio. Ambos hombres se tendieron boca abajo al borde de la azotea y, dependiendo totalmente de la confianza y el agarre del menor, lograron sujetarlo de los brazos para izarlo a una zona segura, arriesgando sus propias vidas en el proceso.

Afortunadamente, el niño no sufrió ninguna herida tras el aterrador incidente y fue entregado de inmediato a su abuelo. Según informaron trabajadores comunitarios, el menor había quedado completamente solo en casa mientras sus familiares salían a comprar, momento en el que trepó por una ventana hasta resbalar y terminar colgando en el exterior. A raíz de este viralizado caso, la policía emitió una severa advertencia a los padres y cuidadores para mantener una vigilancia estricta sobre los niños, instando a mantener ventanas y puertas bien cerradas para evitar accidentes domésticos de este nivel de gravedad.
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