La herida en la imagen corresponde a una dehiscencia posoperatoria lumbar: la separación de los bordes de una incisión quirúrgica que no cicatrizó correctamente. Ocurre cuando el cierre de tejidos falla por infección bacteriana, tensión excesiva sobre la sutura, mala perfusión sanguínea o un cuidado posoperatorio deficiente.

En cirugías de columna, la región lumbar es especialmente vulnerable porque soporta carga mecánica constante, lo que dificulta el reposo necesario para la cicatrización. Una dehiscencia de este grado requiere desbridamiento quirúrgico, antibióticos sistémicos y, en muchos casos, un cierre por segunda intención que puede extenderse semanas.
Sin intervención, el riesgo de infección profunda que alcance las estructuras vertebrales es real y potencialmente fatal.
