Arthur Lundeen tiene 67 años y viajaba de Dallas a Newark cuando algo se salió de control. ✈️
A tres cuartos de vuelo, empezó a gritar insultos racistas y comentarios groseros contra el personal y otros pasajeros, según relató Juan Mejía, un expolicía que iba sentado cerca. Cuando Lundeen se puso físico, Mejía no lo dudó, saltó al asiento junto a él y, con ayuda de su amigo Richard Olenick, lo mantuvo inmovilizado con cinta adhesiva y bridas plásticas hasta que el avión aterrizó.

“No buscábamos lastimarlo, solo controlarlo para que no escalara más”, explicó Mejía. El vuelo tuvo que desviarse al aeropuerto de Baltimore, donde la policía subió a bordo y arrestó a Lundeen, que ahora enfrenta cargos por conducta desordenada y agresión de segundo grado. El FBI sigue investigando qué desató todo. 🔍

