
Austin Appelbee tenía 13 años cuando se lanzó al mar sin saber si lograría llegar a la costa.
El 30 de enero, su familia navegaba en kayaks y tablas de paddle cerca de Quindalup, en Australia Occidental, cuando el viento y las corrientes comenzaron a arrastrarlos mar adentro. Su madre, Joanne, tomó una decisión desesperada: enviar a Austin hacia la costa mientras ella permanecía en el agua con Beau, de 12 años, y Grace, de 8.

Austin intentó regresar en kayak, pero este comenzó a hundirse. Lo abandonó, se quitó el chaleco salvavidas y siguió nadando. Después de recorrer unos cuatro kilómetros, finalmente llegó a tierra y corrió hasta encontrar un teléfono desde el que pudo pedir ayuda.
Cuando los rescatistas localizaron a Joanne y a sus otros dos hijos, habían pasado unas 10 horas en el agua y se encontraban a cerca de 14 kilómetros de la costa.

Ocho meses después, la historia de Austin fue reconocida con una de las máximas distinciones por valentía de Australia. En Perth, el adolescente recibió la Clarke Gold Medal, otorgada por la Royal Humane Society of Australasia, por su papel decisivo en el rescate de su familia. Su madre, Joanne, también fue reconocida con un Certificado de Mérito por la serenidad y el criterio que demostró durante la emergencia.
Al recibir la medalla, Austin no se atribuyó todo el mérito. Dijo que su madre fue “probablemente una de las más valientes de ese día” y que el reconocimiento también pertenecía a sus hermanos.
