Austin tenía 13 años cuando nadó 4 horas para salvar a su madre y hermanos atrapados en el mar

Por Ian Price
31 August, 2026

Austin Appelbee tenía 13 años cuando el mar se tragó el plan familiar.

Era un viernes de enero en Quindalup, Australia Occidental, y lo que empezó como una tarde de kayak y paddleboard con su madre Joanne y sus hermanos Beau, de 12, y Grace, de 8, se convirtió en una pesadilla cuando el viento los arrastró mar adentro. “Perdimos los remos y nos alejamos cada vez más de la orilla”, contó después. Su madre tomó una decisión desesperada: mandarlo de vuelta solo, en un kayak, a pedir ayuda.

El kayak empezó a hacer agua. Austin lo abandonó, se quitó el chaleco salvavidas porque le pesaba en cada brazada, y decidió nadar. Cuatro kilómetros. Casi cuatro horas. “Pensaba en mi madre, en Beau y Grace, también en mis amigos”, dijo. Cuando por fin sintió arena bajo los pies, no pensó en descansar: pensó que su familia todavía podía seguir ahí afuera, con vida.

Dio la alarma a las 6 de la tarde, con la luz ya cayendo. Rescatistas y policía encontraron a Joanne, Beau y Grace a casi 14 kilómetros de la costa, aferrados a una tabla. El comandante de rescate marino Paul Bresland llamó “sobrehumano” lo que hizo Austin. Él prefiere otra palabra: dice que solo hizo lo que tenía que hacer.

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