Autumn llegó al mundo sin una de sus patas delanteras.
Nadie le avisó que eso era un problema. Esta dachshund de 3 años aprendió a caminar, correr y jugar con las tres patas que tenía, sin pedirle permiso a nadie para ser feliz. Pero un día su vida se llenó de color: gracias a Bionic Pets, la empresa de Derrick Campana especializada en prótesis para animales, Autumn empezó a coleccionar patas nuevas. No una, sino varias — cada una con su propia personalidad.


Tiene un tentáculo de pulpo rojo intenso para posar, una pata de pato amarilla para las tardes de disfraz, una cresta de dinosaurio para sentirse invencible y hasta un tono púrpura galáctico que parece sacado de otro planeta. Cada prótesis está pensada para una actividad distinta: nadar, correr, jugar o simplemente sacarle una sonrisa a quien la mira.
Autumn no necesita nada de esto para ser feliz. Pero cada vez que se pone una prótesis nueva, le recuerda al mundo que faltar una pata nunca fue un obstáculo para tener una vida completa.
