Una botella con agua transparente, sobre la mesa de la cocina. Bárbara de Regil la tomó sin pensarlo dos veces y bebió un sorbo. Segundos después entendió que no era agua: era cloro, un producto de limpieza que alguien había dejado en un envase equivocado.

La actriz mexicana relató el episodio a sus seguidores con la angustia todavía fresca. Contó que apenas notó el sabor y el ardor supo que algo estaba mal, y no dudó en acudir de inmediato a atención médica de emergencia para evitar consecuencias mayores en su organismo.

El cloro, incluso en pequeñas cantidades, puede provocar quemaduras en el esófago y daños internos si no se trata a tiempo. Por eso los médicos insisten en algo simple pero crucial: nunca guardes productos de limpieza en botellas que antes contuvieron agua o bebidas. Ese descuido casi le costó caro a Bárbara de Regil.

