Paul Bernardo y Karla Homolka parecían la pareja perfecta. Los medios los bautizaron como “Barbie & Ken” por su aspecto de familia modelo, pero detrás de esa máscara de perfección se ocultaban un abusador, asesino en serie y con una cómplice que era su misma esposa. Juntos, atacaron y mataron a 19 mujeres en Canadá durante la década de 1980.

Bernardo abordaba a mujeres que volvían de sus estudios para cometer fechorías horribles. Karla conocía de antemano los ataques y respaldaba el accionar de su esposo. La pareja disfrutaba cometer estos actos juntos, y llegaron a filmar sus brutales crímenes en cintas de video que luego fueron reproducidas en el juicio.

La caída de la pareja comenzó cuando Karla abandonó el hogar tras ser maltratada por Bernardo. Se declaró culpable de homicidio involuntario a cambio de ayudar a esclarecer los crímenes, lo que permitió capturar a Bernardo. Él cumple cadena perpetua, mientras Karla fue liberada en 2005 y se volvió a casar.

