Bart Weetjens tuvo una idea en 1995 que sonaba a broma: entrenar ratas gigantes africanas para oler minas terrestres. Se rieron de él durante años. En 1997 el gobierno belga decidió financiarlo y nació APOPO.

Las ratas empiezan su entrenamiento a las cuatro semanas de vida, aprenden a asociar el olor de explosivos con comida, y antes de salir a trabajar deben aprobar un examen exigente en 400 metros cuadrados. Pesan tan poco que caminan sobre las minas sin detonarlas. Una de ellas revisa en 30 minutos lo que a un humano con detector de metales le toma cuatro días completos.

En diciembre de 2023 APOPO ya había limpiado 100 millones de metros cuadrados de tierra contaminada, el tamaño de París, y destruido más de 31.000 minas. Mozambique fue declarado libre de minas conocidas en 2015. Magawa, la rata más famosa del programa, se retiró como una leyenda. En 2025, otra HeroRAT llamada Ronin batió un récord Guinness en Camboya. La idea que todos ridiculizaron hoy le devuelve la tierra a millones de personas.

