Benjamin Day tenía 20 años y estudiaba ciencias forenses en la Universidad de Worcester.

Según la fiscalía, pasó horas preparando una habitación en un Airbnb de Tividale, en West Midlands, a unas 20 millas de su casa en Redditch. Costaba 40 libras la noche. Grapó plástico en el suelo, en las paredes y sobre la cama, y llevó cuchillos, tijeras, máscara, delantal, guantes desechables, cinta americana y productos de limpieza. Una lista con esos mismos artículos apareció en su teléfono.

Para atraer a Maria Saceanu, una joven rumana de 24 años, la contactó a través de un sitio web con un teléfono desechable. En esa habitación recibió 78 puñaladas, muchas de ellas posteriores a la muerte, según la fiscal Rachel Brand KC. La acusación también sostiene que Day empezó a desmembrar el cuerpo y se cortó la mano al hacerlo.

Cuando llamó a emergencias, la cámara corporal de la policía lo grabó diciendo que un animal “might have been a fox” había causado su herida. Fue detenido con una camiseta caqui parecida a la del protagonista de Dexter.

Se esperaba que alegara defensa propia y que explicara el montaje como un tributo a la serie para un video de TikTok. Pero el 6 de octubre, segundo día de juicio en Wolverhampton Crown Court, cambió su declaración y se declaró culpable de asesinato.

