En diciembre de 2022, una mujer de 33 años llegó a una piscina pública del distrito de Berlín-Kaulsdorf como cualquier otro día. Se quitó la parte de arriba del traje de baño — algo que cualquier hombre podía hacer sin problema — y el personal de la instalación le exigió que se cubriera. Cuando se negó, la expulsaron.

Ella no lo dejó pasar. Presentó una denuncia formal ante la oficina del Defensor del Pueblo del Senado de Berlín, a cargo de la Dra. Doris Liebscher. Las autoridades concluyeron que la mujer había sido víctima de discriminación. El resultado fue inesperado en su alcance: en marzo de 2023, el operador municipal Berliner Bäderbetriebe cambió oficialmente sus reglas de vestimenta para toda la ciudad. Desde entonces, mujeres y personas no binarias pueden nadar sin cubrir el torso, exactamente igual que los hombres. Berlín se convirtió en noticia internacional de la noche a la mañana.

Lo curioso es que esto no vino de la nada: Alemania tiene una tradición cultural llamada Freikoerperkultur — la “cultura del cuerpo libre” — que data de fines del siglo XIX. Göttingen y Siegen ya habían adoptado medidas similares el verano anterior. Berlín simplemente extendió una igualdad que, en el fondo, ya formaba parte de su historia. 🤔

