Graham Barker, un bibliotecario de Perth, Australia, convirtió una curiosidad bastante extraña en un récord mundial.

Durante 26 años juntó la pelusa de su propio ombligo cada mañana antes de ducharse, hasta reunir 22,1 gramos guardados en frascos separados por color.

En 2010, Guinness lo reconoció por tener la mayor colección de este tipo, y más tarde incluso vendió tres frascos a un museo por una suma no revelada.

Aunque admite que el material no vale nada por sí solo, asegura que la colección tiene valor por lo rara e inesperada que es.
