Zlatan Ibrahimović le pidió a Erling Haaland que se acercara a la cámara. Gran error.
El sueco no pudo creer lo que veía y soltó, sin filtro, lo que todos pensábamos: “¿Qué demonios has hecho? ¿Perdiste una apuesta o qué?, bloqueame y borra mi número”.

Ni su propia esposa, dijo que se salvaría de pensar que Erling perdió la cabeza con semejante cambio de look, ahora sin su característica melena.
Pero Zlatan no se quedó solo en la burla. Entre risas le tiró la pregunta que resume todo el humor nórdico: si con ese peinado nuevo al menos correría más rápido en la cancha. Haaland, fiel a su estilo directo, respondió sin dudar: “Espero que sí”.
