En un sitio eriazo de Puente Alto, Chile, un perro llevaba quién sabe cuánto tiempo atrapado bajo un metro de barro.
Los vecinos que viven detrás del terreno lo escucharon ladrar a lo lejos y no dudaron: llamaron a los Bomberos.


Llegar hasta él no fue fácil. Los voluntarios tuvieron que podar zarzamoras y escarbar a mano entre el lodo mientras dos familias del sector los ayudaban a rastrear el sitio completo.
“No dudamos ni un segundo y empezamos a trabajar”, relataron desde la compañía de bomberos.
El comandante Sergio Pinilla reconoció que todavía no está claro si alguien enterró al animal a propósito o si quedó atrapado por un derrumbe de tierra.

Una de las familias que participó en la búsqueda decidió adoptarlo, cuidarlo y llevarlo al veterinario.
El barro que casi lo mata terminó dándole un hogar.
