Dentro de un túnel de control de inundaciones en Las Vegas, Nevada, una mujer dio a luz sin nadie más que las paredes de concreto como testigo. Cuando los bomberos de las unidades Engine 44 y Rescue 103 llegaron, el bebé ya había nacido, envuelto en una sudadera, todavía unido al cordón umbilical y sin responder.

El paramédico Eric Paul, que ya había asistido los partos de sus propios dos hijos, actuó rápido: despejó las vías respiratorias, estimuló al bebé y pinzó el cordón. En segundos, el llanto llenó el túnel.

Madre e hijo fueron trasladados al hospital en condición estable. “Esto salió tan bien como uno podría esperar”, dijo Paul después. A veces la vida elige los lugares más inesperados para empezar.

