Febrero, un granero en llamas, y un equipo de bomberos del condado de Dorset y Wiltshire, Inglaterra, que logra sacar con vida a 18 cerditos y dos cerdas. Rachel Rivers, gerente de la granja, promete no olvidar el gesto.

Seis meses y un día después, cumple su palabra: llega hasta la estación con un paquete de salchichas hechas con la carne de los mismos animales que el equipo había salvado del fuego. Los bomberos, sin sospechar el revuelo que vendría, celebran con un asado y lo publican orgullosos en Facebook.

La reacción no se hace esperar. Organizaciones de defensa animal, entre ellas PETA, califican el gesto de cruel y anuncian que enviarán salchichas vegetarianas como alternativa. La presión obliga a los bomberos a borrar la publicación y pedir disculpas. Rivers, en cambio, no se retracta: para ella, sus animales vivieron seis meses libres y bien alimentados, y la muerte es, según explica, parte inevitable de la vida en una granja.

