La escalera no era una opción. En un apartamento de un segundo piso en Florida, un hombre de unos 272 kilos necesitaba ser evacuado de urgencia. Los bomberos que llegaron al lugar evaluaron cada salida posible y llegaron a la misma conclusión: ni la escalera ni las puertas servían. Intentar bajarlo por ahí ponía en riesgo tanto al paciente como al propio equipo de rescate.

Así que decidieron cambiar el edificio en lugar de forzar al hombre a pasar por él. Retiraron un tramo de la pared exterior y partes de la baranda del balcón hasta abrir un hueco lo bastante grande. Después aseguraron al paciente en una camilla reforzada, pensada para rescates de gran peso, y la engancharon a una grúa.


La bajada fue lenta y milimétrica. Bomberos, personal médico y operadores de maquinaria pesada coordinaron cada etapa para evitar cualquier movimiento brusco. Al llegar a tierra, los paramédicos retomaron la atención y continuó el traslado.
A veces un rescate no se resuelve con fuerza, sino con la decisión de derribar una pared.
