En los años 80, mientras Berlín Oriental vivía aislada de la radio y la televisión europeas, Bonnie Tyler cruzaba el Checkpoint Charlie para dar conciertos donde sus propios discos ni siquiera se podían comprar legalmente.

Su esposo lo contó así: la gente no tenía acceso a esa música, pero jamás olvidó que ella fue la única que se atrevió a ir. Cuando el Muro cayó, sus ventas se duplicaron de un día para otro, casi como si Berlín Oriental hubiera estado esperando ese momento para recompensarla.

Tyler falleció a los 75 años en el Hospital de Faro, Portugal, tras una intervención intestinal. Pero en Berlín, DJs todavía la recuerdan como la voz que cruzó un muro que casi nadie más cruzó.
