Nike se la jugó con tecnología de punta para el Mundial de Corea-Japón 2002 y creó una camiseta de doble capa. Una malla interna pegada al cuerpo para absorber el sudor y una tela externa más holgada. Sobre el papel, era una maravilla de ingeniería. En la cancha, con el calor y la humedad asiática, las dos capas se fundían en una sola masa de tela empapada imposible de separar.

El momento cumbre llegó en la final contra Alemania. Edmílson rompió su camiseta y le trajeron una nueva. Lo que siguió fue casi un minuto de lucha cuerpo a cuerpo entre el defensor y la indumentaria, con la camiseta atascada en su cabeza en medio del campo mientras el árbitro Pierluigi Collina lo miraba sin poder creerlo. Tuvieron que ayudarlo entre varios compañeros para sacársela de encima. 😅

Brasil levantó la Copa igualmente, claro. Pero la CBF quedó tan traumatizada que después del torneo le exigió formalmente a Nike que eliminara esa tecnología para siempre. Hoy es una de las camisetas retro más codiciadas del mundo. Edmílson probablemente todavía tiene pesadillas.
