Liz East tenía 30 años y cuatro trabajados en defensa criminal cuando decidió que ya no podía seguir.

En Reino Unido, cambió los tribunales por las correas: hoy pasea entre 20 y 30 perros al día, dirige cuatro paseos grupales y cobra 14 libras por hora por cada uno. La facturación diaria le deja entre 300 y 400 libras, unos 530 dólares, más de lo que ganaba en su antiguo empleo legal.

Trabaja la mitad de horas que antes y asegura que nunca se había sentido tan tranquila. No todos aplaudieron la decisión: hay quienes le reprochan haber dejado atrás años de estudio por lo que consideran un oficio menor. Ella responde con los números en la mano.
