A través de su abogado, Michael A. Goldstein, Britney Spears se declaró culpable por conducir como una “wet reckless”, un estándar para acusados de trasladarse con un nivel “bajo de alcohol” y no haber provocado lesiones ni accidentes fatales.

Su abogado dijo ante el juzgado de Ventura que su cliente está “enmendando” la situación al haber ingresado voluntariamente a rehabilitación, lo que sirvió como antecedente para otorgarle libertad condicional, multas del estado y una clase obligatoria en el transcurso de un año.

El fiscal, Erik Nasarenko, comentó que Spears había “sido responsable” al someterse a rehabilitación y acordaron con el tribunal que debería seguir el tratamiento de abuso de sustancias, visitas con su terapeuta y con psiquiatra. Aunque enfatizó que fue un “delito grave”.
“No queremos que la señorita Spears vuelva a cometer los mismos errores”, aseveró la autoridad.
