
Usha Ram llevaba 24 años friendo hamburguesas en el mismo Burger King de Vancouver, Canadá. 🍔
Una noche de 2013, olvidó su cartera y le pidió permiso a su gerente para llevarse comida a casa: un sándwich, papas fritas y una bebida. Ella entendió que había dicho que sí — hablaban en hindi y no hubo malentendido de su parte. Pero la empresa después alegó que solo había autorizado el sándwich, y la acusó de robar el resto. La despidieron sin más, después de 24 años siendo el único sustento de su familia.

El caso llegó a la Corte Suprema de Columbia Británica. La jueza fue clara: no hubo intención de robo, Ram nunca ocultó nada y jamás tuvo un problema disciplinario antes. El valor de lo que se llevó, con descuento de empleada, era de apenas 50 centavos.
El fallo obligó a Burger King a pagarle $21,000 dólares en salarios perdidos y $25,000 más en daños, un total de $46,000. Todo por una porción de papas fritas. 😤
