En Burkina Faso ya no se puede grabar a alguien pobre mientras le entregan comida o dinero, si es para subirlo a redes.

El gobierno de Ibrahim Traoré aprobó un decreto que prohíbe convertir la ayuda humanitaria en espectáculo para ganar seguidores o reproducciones. Ayudar sigue siendo bienvenido: se puede donar ropa, alimentos o dinero. Lo que ya no se permite es apuntar la cámara al rostro de quien lo ha perdido casi todo para conseguir fama en internet, y la norma protege especialmente a los menores de edad expuestos en ese tipo de videos.

Las autoridades también exigen que las ONG estén acreditadas oficialmente y priorizan proyectos sostenibles con productos locales, en un país que este año ya había disuelto 118 organizaciones. Traoré lo dijo sin rodeos: la dignidad de quien sufre vale más que cualquier video viral.

