Buckshot no quiso quedarse al fondo.

Amanda y Phil esperaban a su bebé y querían celebrarlo con una sesión de fotos de maternidad. Sus caballos, parte esencial de la familia, tenían que salir en las imágenes. Lo que nunca imaginaron fue que uno de ellos se quedaría con todo el protagonismo.

La fotógrafa Kristen Zaffiro aún preparaba la escena cuando Buckshot se colocó justo al lado de la pareja, como si entendiera perfectamente lo que pasaba, y empezó a posar. Entre risas, Kristen le soltó: “Bueno, al menos podrías sonreír”. Y el caballo lo hizo. Muecas, gestos, dientes al aire. Cada vez que ella reía, él parecía reír también y exageraba más el show.

Lo que iba a ser un retrato íntimo terminó en una fiesta de carcajadas compartidas. Amanda y Phil no se molestaron en absoluto: “¡Nos encantaron todas!”, dijeron. Las fotos quedaron como un recuerdo único: un caballo sonriente, una pareja feliz y un bebé en camino que ya tiene una anécdota para toda la vida.

