Buckshot no quiso quedarse al fondo, quería ser el protagonista.
Amanda y Phil habían pedido a la fotógrafa Kristen Zaffiro algo muy simple: que sus caballos aparecieran en las fotos de su sesión de maternidad. No era un capricho. Para ellos, los caballos son parte de la familia, y la llegada de su bebé también era una celebración para ellos. Al comienzo, los animales estaban de espaldas a la cámara, pero Buckshot giró, caminó hacia la pareja y se plantó justo a su lado, como quien sabe cuál es su lugar en la foto.

Entre risas, Kristen le dijo: “Al menos podrías sonreír”. Y el caballo, simplemente, lo hizo. Empezó a hacer muecas y gestos que parecían carcajadas. Según contó la propia fotógrafa, cuando ella se reía, él también, y cuanto más reía ella, más actuaba él. Incluso se metió entre la pareja y olfateó la cámara, como revisando que todo saliera bien.




A Amanda y Phil les encantaron todas las fotos. Kristen, fotógrafa profesional hace casi 20 años, escribió que fue la mejor sesión de maternidad de la historia, y confesó que al verlas se rió aún más fuerte que durante la sesión. Lo que quedó en esas imágenes no es solo un caballo gracioso: es la alegría con la que esta familia espera a su bebé y que adoran a sus caballos.
