Cada mostacilla que brilla en una pulsera nació de trabajadores que respiran vapores tóxicos en talleres sin protección en India

Por Javiera Müller
5 October, 2026

Son pequeñas, brillantes y casi nadie les presta atención.

Las mostacillas de vidrio decoran blusas, collares y bordados en todo el mundo, pero en Firozabad, en el estado de Uttar Pradesh, en India, muchas nacen de un trabajo que dista mucho de ser delicado. Allí, los operarios usan la boca para succionar los materiales líquidos que necesitan para teñir las varillas de vidrio, las cuales después son cortadas en partes diminutas.

En el proceso, respiran solventes, tintes, polvo y vapores tóxicos durante jornadas enteras, en talleres pequeños donde apenas existe regulación. Estas prácticas exponen a los trabajadores a daños graves en su salud respiratoria, aún cuando ya existe la tecnología para reemplazar ese proceso. Algunos lo mantienen por abaratar costos, otros porque dicen que hacerlo de este modo es más prolijo.

De cualquier modo, las mostacillas de vidrio no son una necesidad, y aún así, siguen haciéndose cada día.

Quien las compra ve el color. Quien las fabrica puede estar pagando el precio con sus pulmones.

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