Caleb Flynn, de 40 años, ex pastor de alabanza y ex concursante de American Idol, lloró hasta quedarse sin voz cuando le tocó hablarles a sus hijas por última vez antes de ir a prisión.
Les dijo que eran su mayor alegría, que las quería más de lo que podía expresar y que le dolía saber que no estaría en sus momentos más importantes. Lo hizo minutos antes de que la jueza lo condenara a cadena perpetua sin libertad condicional por el asesinato de su esposa, Ashley, en Tipp City, Ohio. Ella dormía cuando murió, con las niñas en la casa. Aun así, Flynn repitió ante el tribunal: «Yo no maté a mi esposa».


Pero durante el juicio también salieron a la luz los chats que Flynn intercambió con su amante, en los que expresó repetidamente su deseo de que Ashley muriera. En uno de ellos, incluso escribió que había pasado horas pensando en formas de matarla sin ir a prisión.
Del otro lado estaban las palabras de ellas. En el juicio, la hermana de Ashley contó que las niñas solo se hacían una pregunta: «Ella quería a papá más que a nadie en la vida. Entonces, ¿por qué papá no la quería igual?». Y en la sentencia, una de las hijas le escribió una carta que empezaba con «Querido papá» y le preguntaba qué había hecho su madre para que la odiara tanto. Él sollozó sin control mientras se la leían.


