

Es la córnea, no un tatuaje en el brazo.
Una clínica de Argentina anuncia el cambio de color de ojos permanente y se presenta como pionera en Latinoamérica. Lo que ofrece tiene nombre técnico: queratopigmentación. Un láser de precisión abre un túnel dentro de la córnea, el tejido transparente que cubre el ojo, y ahí se inserta un pigmento biocompatible que modifica el color aparente para siempre.
Suena a retoque estético, pero se trata de una cirugía oftalmológica invasiva sobre uno de los tejidos más delicados del cuerpo. La lista de complicaciones posibles incluye infecciones graves como la queratitis, rechazo o reacciones alérgicas al pigmento, sensibilidad extrema a la luz, deslumbramientos nocturnos y pérdida de contraste visual.
Y el detalle que más pesa: una vez implantado el pigmento, retirarlo o modificarlo es un proceso sumamente complejo, con alto riesgo de dañar la transparencia de la córnea de forma permanente. Si algo sale mal, no hay botón de deshacer.


