Thulani Ngwenya se levantaba a las 4:30 de la madrugada en KwaZulu-Natal, Sudáfrica.

Mientras algunos compañeros llegaban al colegio en auto y otros en bicicleta, él caminaba hasta tres horas por caminos oscuros de invierno. Volvía a casa igual: a pie, con hambre, sabiendo que esa sería su única comida del día. Terminó la secundaria y trabajó un año entero, primero en construcción y luego como ayudante de profesor, solo para juntar el dinero que le permitiera postular a la universidad.

Lo que cambió su destino fue la Fundación Umthombo, que desde 1999 ayuda a jóvenes de zonas rurales pobres a estudiar carreras de salud, con becas y tutorías constantes. Ngwenya cursó medicina entre 2008 y 2012 gracias a ese apoyo, y hoy es gerente médico del Hospital Bethesda en Ubombo, a solo 82 kilómetros de donde creció. Podría haberse ido a trabajar a una ciudad grande. Eligió quedarse: “Siempre he querido quedarme aquí. Creo que lo haré”.

