Once días. Eso fue lo que tardaron en encontrarlo. Willner Rivas, de 31 años, capitán de la selección de voleibol de Venezuela, había quedado sepultado junto a su esposa Mariángel Pérez y su hijo Theo, de apenas un año y medio, cuando un edificio colapsó en Catia La Mar, estado La Guaira, tras los terremotos del 24 de junio.

El domingo 5 de julio, el Club Voleibol Guaguas de España confirmó lo que sus compañeros temían desde el primer día: los tres cuerpos fueron hallados bajo los escombros. Rivas acababa de fichar por ese equipo para ocupar el puesto que dejó el cubano Osmany Juantorena, y hace apenas unos meses había sido elegido MVP de la Copa Panamericana, el torneo donde Venezuela se coronó campeona.

Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, dejaron miles de edificaciones destruidas y una cifra oficial de 3.342 fallecidos en todo el país. Rivas era uno de los rostros más queridos del voleibol sudamericano. Hoy, ese país llora a una familia entera que quedó bajo los mismos escombros que dejó la tierra al temblar.
