Carlos Enrique de Saro Puebla tenía muy claro un punto desde niño: el Síndrome de Down no lo definiría.
En Cuernavaca, Morelos, cada puerta que tocó buscando trabajo se le cerró con la misma frase disfrazada de duda: “¿cómo va a poder él?”. Una tienda departamental finalmente le dio una oportunidad. Después vinieron computadoras, cuidar a su padre enfermo de cáncer, y tras perderlo, un giro que nadie esperaba: se subió a un escenario por primera vez sin saber cómo terminaría esa conferencia.
Hoy, a los 41 años, Carlos es autor de 5 libros, conferencista y docente de un grupo de niños con Síndrome de Down. Recibió un Doctorado Honoris Causa —el primero para un escritor con esta condición— y sigue repitiendo la misma idea que lo sostuvo desde chico: el límite nunca estuvo en el cromosoma de más, sino en lo que cada quien decide creerse.
