Casemiro no podía comprar su yogur favorito de niño, así que cuando firmó su primer contrato bebió 80 botellas de golpe

Por Juan Pablo González
27 August, 2026

Un mediocentro que ganó todo lo que se puede ganar en el fútbol también guarda una infancia que no se borra con trofeos.

De niño, en su barrio de Brasil, una vendedora ambulante pasaba ofreciendo Yakult, un yogur bebible que a Casemiro le encantaba. Su familia casi nunca tenía para comprarle uno, aunque costara apenas unos centavos. Esa espera, esas ganas contenidas, se le quedaron grabadas.

Cuando firmó su primer contrato como profesional en el Sao Paulo, no compró ropa, autos ni lujos: se trajo más de 80 botellas de Yakult de una sola vez. Hoy, cada vez que regresa a Brasil, puede tomar varias al día. No es capricho ni nostalgia barata — es la forma que encontró de recordarse, todos los días, de dónde vino y cuánto le costó llegar hasta aquí. 🥛❤️

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