

El 28 de octubre de 2020 llegó una llamada al Big Bear Sheriff’s Station por un “descubrimiento sospechoso”: bajo el piso de una casa en Big Bear Lake, California, había restos humanos.
La autopsia confirmó que fue un homicidio, pero las primeras pruebas de ADN no lograron decir quién era la víctima. El caso se enfrió. Tuvieron que pasar casi tres años para que, en 2023, el Equipo de Homicidios de Casos Antiguos retomara el expediente y enviara los restos a un nuevo análisis. Esa vez el resultado fue claro: eran de Jill Maiorca, una mujer de 29 años que había sido reportada como desaparecida en 2007 y que, según las autoridades, fue asesinada en noviembre de 2006.
Con la identidad confirmada, los detectives señalaron a su exmarido, Jeff Anthony Maiorca, de 53 años, como principal sospechoso.
Registros muestran que él había presentado una demanda de divorcio contra Jill en 2004, pero nunca llegó a termino. También, levantó sospechas que pasara casi 1 año antes de que Jill fuera reportada como desaparecida, considerando la fecha estimada de asesinato.
Fue detenido el 21 de septiembre de 2026 y acusado de asesinato. Las autoridades aún no han revelado el móvil. Es presunto responsable hasta que haya sentencia.
