Cat y Jimmy adelantaron su boda una semana y se casaron en la sala de espera de un hospital veterinario porque su perro Bear, de 17 años, estaba internado y no podían imaginar ese día sin él

Por Ian Price
21 October, 2026

Cat Kukla nunca soñó con vestidos de cuento ni castillos. Soñaba con Bear.

Lo conoció de niña, en un refugio, y desde entonces no se separaron. Cuando conoció a Jimmy, él también se enamoró del perro: cada fin de semana lo llevaba a visitarla a la universidad. Bear no era una mascota. Era parte de la historia. Por eso Cat tenía un deseo clarísimo para su boda: que él estuviera ahí, en un pequeño carrito rojo.

Pero Bear, de 17 años, empeoró una semana antes. Una enfermedad renal lo dejó internado en el VCA Veterinary Emergency Service de Middleton, Wisconsin. Y Cat no podía imaginar casarse sin él.

“¿Y si nos casamos en la clínica?”, le preguntó a Jimmy. “Me casaría contigo cualquier día, a cualquier hora”, respondió él. El equipo veterinario se emocionó y ayudó a organizar la ceremonia en una sala de espera, con familiares y amigos presentes y otros conectados en línea. Bear, algo adormilado, estuvo alerta en su carrito rojo, como si supiera que ese momento también era suyo.

Dos días después le dieron el alta. La pareja, según el post, se volvió a casar una semana más tarde, como estaba planeado. Pero el primer “sí” fue el que incluyó a Bear.

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