Catherine Zeta-Jones llevaba pocos meses con Michael Douglas cuando le puso el límite: no iba a seguir con un hombre que viera a otras mujeres.


Él, según cuenta en sus memorias “One Helluva Ride”, no discutió. Dijo la frase que hoy da la vuelta al mundo: “Espera aquí, tengo que hacer cinco llamadas rápidas”. Ella, sorprendida, preguntó: “¿Cinco? ¿Tienes que hacer cinco llamadas?”.

Douglas relata que tras separarse de Diandra Luker, su esposa durante 23 años, mantuvo vínculos no monógamos con cinco mujeres que vivían en ciudades distintas. Escribe que eso le parecía una forma respetuosa de hacerlo, que ninguna le pidió compromiso y que supone que ellas también veían a otras personas.

Esa noche, asegura, llamó a cada una para decirle que había conocido a alguien y que no podría seguir viéndola. Su versión del desenlace es tan breve como el resto: “todas lo tomaron bien”. Los detalles salen únicamente de su propio relato, sin una versión de Zeta-Jones ni de las cinco mujeres.


Los dos se casaron en el año 2000, tienen dos hijos y siguen juntos tras una breve separación en 2013.
