El futbolista brasileño Felipe Saad organizó un cumpleaños pequeño, de esos con pocos invitados y mucha confianza. Entre los nombres de la lista estaba uno que pocos esperarían ver aparecer en una reunión tan sencilla: N’Golo Kanté.

Y apareció. Llegó al restaurante con una caja de bombones en la mano, pero no con la naturalidad de quien llega a celebrar, sino avergonzado, casi pidiendo disculpas antes de saludar. Le explicó a Saad que no sabía qué regalar, que se sentía inseguro con el gesto.

La razón lo dejó helado: nunca antes lo habían invitado a un cumpleaños. Uno de los futbolistas más ganadores y queridos del planeta, campeón del mundo, ídolo del Chelsea, confesando en voz baja que ese tipo de invitación simple, la de un amigo, era territorio nuevo para él. 🎂
