Celine Dion, de 58 años, se prometió no llorar en el escenario. Rompió esa promesa en menos de una canción.
Fue en París, la noche inaugural de su nueva residencia, la misma ciudad que la vio cancelar su gira Courage en 2023 cuando el síndrome de la persona rígida le arrebató la posibilidad de caminar sin dolor y hasta de cantar. Ahí, frente a su público, dijo algo que resume tres años de silencio: decidió convertir su enfermedad en “su razón de vivir”.
Detrás de esa frase hay Pilates tres veces por semana, ballet, fisioterapia y un cuerpo que aprendió de nuevo a sostenerse. También hay una imagen que ella misma contó alguna vez: se veía como un árbol desnudo en otoño, sin manzanas que ofrecer, hasta que alguien le recordó que no la querían por los frutos, sino por ella. Esa noche en París, cantando en vivo otra vez, Celine dejó claro que el árbol sigue de pie.
