

Cereza estaba embarazada cuando la explosión del puente de la Concordia le quemó el cuerpo con fuego de segundo y tercer grado.


Era el 10 de septiembre de 2025 y, además de las quemaduras, llegó desnutrida y anémica a la veterinaria. Ahí le practicaron una cesárea de urgencia para salvar a sus cinco cachorros. Cuatro murieron en los días siguientes. Solo uno resistió: Cerecito.
Madre e hijo pasaron semanas internados, entre cirugías y curaciones, hasta que el 7 de noviembre por fin salieron juntos rumbo a un hogar. Hoy, un año después de la tragedia, una foto los muestra irreconocibles: Cereza duerme tranquila, sana, y Cerecito creció fuerte a su lado. Todo gracias al rescate de Huellitas Amor Sin Fronteras, la organización que no los dejó solos cuando más lo necesitaban.
