Dragon era un adorable cervatillo que nació con una apariencia única: cara blanca y ojos azules. Algo hermoso para los humanos, pero no para su propia madre, quien lo rechazó y atacó inmediatamente al nacer.

Su vida parecía destinada al dolor, pero afortunadamente pronto encontró una segunda oportunidad cuando fue rescatado por el santuario Deer Tracks Junction, en Michigan, Estados Unidos.

Fue ahí donde, de hecho, generó un especial lazo con la dueña del recinto, Hilary Powell, quien se convirtió en su madre adoptiva, brindándole todo el cariño y cuidados necesarios, ya que su salud siempre fue extremadamente delicada.

De esta forma, Dragon se convirtió en una celebridad internacional, pero tristemente, su vida fue breve y falleció poco antes de cumplir su primer año.

Los cuidadores estaban sumamente tristes por la pérdida, pero aun así celebraron haberle otorgado una vida feliz y digna que difícilmente habría logrado por sí mismo en libertad. 🥺❤️
