Chad Hickman tenía 39 años cuando atacó tres lugares distintos en el condado de Missaukee, Michigan, y dejó cinco personas muertas antes de que lo encontraran sin vida en una zona boscosa.

Entre las víctimas estaban Amanda Everitt, de 40 años, y su hijo Eric, de 16. La hija de Amanda, Bella, de apenas 13 años, recibió múltiples disparos pero sobrevivió y alcanzó a llamar al 911, ayudando a las autoridades a identificar a Hickman como el responsable.

Mientras la policía investiga el motivo, resurgieron publicaciones antiguas de redes sociales a nombre de Hickman, incluida una imagen de un tatuaje reciente del rostro de Haliey Welch, la conocida como “Hawk Tuah girl”. Pero lo que revela un patrón más inquietante es su historial judicial: en 2024 se declaró culpable de maltrato infantil de cuarto grado y de contribuir a la delincuencia de un menor, después de que cargos más graves por estrangulamiento y conducta sexual criminal fueran desestimados. También pesaban sobre él denuncias de violencia doméstica vinculadas a su divorcio.

