Chrissy Metz pasó seis años diciendo que no.
La actriz de 45 años, recordada por su papel en ‘This Is Us’, había rechazado los medicamentos GLP-1 desde la época del COVID. Le tenía desconfianza al método, hasta que la perimenopausia, un historial familiar de obesidad —incluido su padre— y años de dietas que nunca funcionaron la hicieron reconsiderarlo. Hoy es embajadora de Ro, la empresa de telesalud que le provee el tratamiento, y ya bajó casi 45 kilos.

Lo que más le costó no fue el cuerpo, sino la cabeza. ‘Es tan lindo no estar obsesionada con qué voy a comer cada minuto, incluso mientras estoy comiendo’, contó a People. Durante años vilipendió la comida porque le enseñaron que era mala.

Sabe que los ‘juzgones’ van a hablar. No le importa: ‘No están en mi vida. No están en las notas de mi médico. No están en los problemas hereditarios de mi familia’. Sigue entrenando fuerza con un coach y, por ahora, no tiene una meta de peso fija — solo, como ella dice, una chica común intentando hacer lo mejor que puede.

