“¿Esto es normal?” preguntó Christa Pike mientras era sometida a una ejecución por inyección letal en Tennessee. La mujer, condenada por el asesinato de Colleen Slemmer en 1995, había recibido dos dosis de pentobarbital, pero seguía con vida. 😱
Los periodistas que presenciaron el procedimiento dijeron que Pike jadeaba, gemía y llegó a roncar detrás de la cortina de la cámara. Incluso continuó haciéndolo durante más de 40 minutos después de la última dosis, en una ejecución que los testigos calificaron de anormalmente larga. ⚠️

Sus abogados sostienen que las dificultades para acceder a sus venas provocaron lo ocurrido, mientras un médico advirtió que el retraso en recibir atención podría haberle causado una lesión cerebral. 🏥
