Christian Zedig fue a ver el partido entre Noruega y Costa de Marfil en una fan zone del Mundial, en Copenhague. Tenía 32 años, estaba fuera de servicio y era padre de dos hijas pequeñas.

El 30 de junio estalló una pelea frente a la pantalla gigante y Zedig intervino. En medio del caos recibió un golpe en la garganta que le rompió una arteria. Cuando la policía llegó, ya tenía lesiones que ponían su vida en riesgo. Murió tres días después en un hospital de la ciudad.

El 3 de julio, la misma mañana de su muerte, Nkumba Ludovic Tshiembe, de 31 años y con pasado en el boxeo, se entregó a las autoridades. Al principio negó haber hecho algo malo. En el juicio del 7 de octubre admitió su culpa y, al ser preguntado por el golpe, respondió: “No sé por qué le pegué”. La condena fue de un año de prisión, más una indemnización de 1,9 millones de coronas danesas, unos 215.000 dólares al cambio aproximado, para la esposa y las dos hijas de Zedig. Una vida entera frente a un año.

