Fariba Hashimi aprendió a pedalear a escondidas. La ciclista afgana, de 23 años, contó que en los primeros años de su carrera la apedrearon mientras entrenaba en Afganistán. Para seguir en bicicleta, tuvo que disfrazarse de hombre.

Cerca de Nagoya, en Japón, cruzó segunda en la prueba de ruta de los Juegos Asiáticos y se llevó la plata, detrás de la china Li Guo. “No puedo explicar lo que siento ahora”, dijo tras la carrera. Luego resumió la lucha detrás de esa medalla: “Nací en un país donde las mujeres que sueñan son atacadas, y estoy muy feliz de haber luchado contra eso”.

Hashimi espera que su presea ayude a que otras jóvenes afganas puedan imaginar un futuro en el deporte. “Espero que la próxima generación pueda venir aquí y representar a su país sin ningún miedo”, dijo.

