Billy, Eric, Tyson, Jade y Elsie llegaron juntos a cuarentena en el Lincolnshire Wildlife Park de Inglaterra. Lo que nadie anticipó fue que ese encierro compartido se convertiría en el peor (o mejor) taller de improvisación de la historia. 🦜

Uno empezaba con la grosería, otro se sumaba, y en segundos los cinco estallaban en un coro de palabrotas seguido de carcajadas propias. Sí: los loros también se reían. El director ejecutivo Steve Nichols admitió que las aves parecían saber exactamente lo que hacían, sincronizando sus insultos para provocar reacciones y disfrutando del espectáculo tanto como cualquier comediante de stand-up. Varios visitantes adultos se morían de risa cuando los pájaros los insultaban, pero el problema era claro: los niños también estaban ahí. 😬

La solución del zoológico fue separarlos antes de que le enseñaran sus modales al resto de la bandada, unos 200 loros grises africanos. Nichols lo resumió con una honestidad brutal: “Si estas cinco aves les enseñan a las demás, podríamos terminar con 250 loros diciendo palabrotas.” La reunificación del grupo más grosero de Inglaterra tendrá que esperar. 😂🦜
